Patricia Cortés

Valores del “se”

En el post de hoy voy a exponer el tema de los distintos valores de «se». Lo primero que me gustaría aclarar sobre este tema es que, aunque siempre solemos encontrarlo con este nombre en las gramáticas y libros de texto, no siempre estos valores son exclusivos de la forma pronominal «se», sino que son compartidos por otras formas pronominales, tal y como veremos a continuación.

Como se observa en el siguiente esquema, dentro de los distintos valores de «se», vamos a establecer dos grandes categorías: a) «se» con la función sintáctica de CD o CI; y b) «se» sin función sintáctica de CD o CI.

Valores del SE

A. «SE» con función de CD o CI

 

  • Pronombre personal sustituto de «le» / «les» o «falso SE»

Cuando en una misma oración el CD y el CI aparecen en forma de pronombre, se usa el pronombre «se» para el CI, en lugar de los pronombre «le» o «les». Veamos el siguiente ejemplo:

Entregaré el premio (CD) a los ganadores (CI). >  Les entregaré el premio. > Se lo entregaré.

  • Pronombre personal reflexivo

El pronombre «se» (al igual que el resto de los pronombres personales átonos: «me», «te», «nos», «os») tiene valor reflexivo cuando tiene como referente el mismo sujeto de la oración. Así ocurre en el ejemplo siguiente:

Ana se pondrá el vestido gris. > Como vemos, «se» tiene el mimo referente que el sujeto de la oración, «Ana». El sujeto realiza la acción sobre sí mismo.

Vestido gris

Este pronombre con valor reflexivo puede tener la función sintáctica de CD o CI.

(Para ampliar la información sobre este valor de «se», recomiendo revisar el tema «Oraciones reflexivas y recíprocas«.)

  • Pronombre personal recíproco

El pronombre «se» (y también los pronombres personales átonos en plural: «nos» y «os») tiene valor recíproco cuando su referente es el mismo que el sujeto de la oración. Semánticamente este pronombre indica que la acción se produce de forma mutua entre dos o más sujetos. Podemos verlo en el siguiente ejemplo:

Los adversarios se dirigieron palabras de ánimo antes de la final. > La acción es mutua entre los sujetos de la acción: ‘un adversario dirige las palabras de ánimo al otro y el otro al uno’.

Este pronombre con valor recíproco puede tener la función sintáctica de CD o CI dentro de la oración.

(Para ampliar la información sobre este valor de «se», recomiendo revisar el tema «Oraciones reflexivas y recíprocas«.)

 

B. «SE» sin función de CD o CI

 

  • Marca de pasiva refleja (MPR)

Como ya se ha explicado en el tema «Oraciones activas y pasivas«, en la pasiva refleja encontramos el sujeto paciente característico de este tipo de construcción sintáctica, pero el verbo se encuentra en voz activa. Por ello, para reforzar este valor pasivo a la oración, aparece en ella la marca de pasiva refleja «se»:

Se ha rehabilitado el edificio.

Esta marca o partícula no desempeña otra función sintáctica en la oración. En el análisis sintáctico la marcaremos simplemente con la sigla MPR = marca de pasiva refleja.

  • Marca de impersonalidad (MI)

Como hemos visto ya en el tema «Oraciones impersonales (o unimembres)«, esta partícula aparece en algunos tipos de oraciones impersonales. Recordemos que la característica fundamental de este tipo de oraciones es que carecen de sujeto; no se trata de oraciones con un sujeto omitido que podamos recuperar a través del verbo:

En la reunión se hablará sobre educación.

Esta marca o partícula no desempeña otra función sintáctica dentro de la oración. En el análisis sintáctico indicaremos que se trata de esta marca con la sigla MI = marca de impersonalidad.

  • Marca de verbo pronominal

Tenemos en nuestra lengua una serie de verbos que pueden llevar una marca pronominal («se» o cualquier otro pronombre personal átono) sin que esta sustituya a un SN omitido. En el análisis sintáctico, esta marca pronominal no realiza ninguna función, sino que se analiza formando parte del núcleo del predicado. Vamos a presentar los casos principales de verbos pronominales:

a) Verbos pronominales puros: son verbos que obligatoriamente llevan esta marca pronominal y se conjugan siempre con ella (arrepentirse, quejarse, arrodillarse, jactarse…).

b) Verbos pronominales con cambio de significado o cambio sintáctico: son verbos que pueden usarse con la marca pronominal o sin ella; en estos, al aparecer esta marca, se produce un cambio de significado o puede variar su construcción sintáctica. Observemos estos ejemplos para entenderlo mejor:

Hemos acordado la fecha de la boda. > Nos hemos acordado de la fecha de la boda. («acordar» = ‘decidir’ / «acordarse» = ‘recordar’)

Fecha

Este chico ocupará el primer puesto. > Este chico se ocupará de usted. («ocupar» = ‘llenar un lugar’ / «ocuparse» = ‘emplearse en un trabajo o tarea’)

c) Verbos pronominales intransitivos: son verbos que también pueden construirse con o sin la marca pronominal, pero al aparecer esta marca, el verbo pasa de ser transitivo a ser intransitivo (alejar/ alejarse, dormir/dormirse, apoyar/apoyarse…).

d) Verbos pronominales con valor de voz media: la aparición de la marca pronominal en algunos verbos puede aportar a la oración un valor de voz media. Esta ocupa un escalón intermedio entre la voz activa -en la que el sujeto coincide con el agente de la acción verbal- y la voz pasiva -en la que el sujeto es paciente de una acción verbal llevada a cabo por otro agente. Fijémonos en la diferencia que se produce entre estas oraciones:

Sara ha movido las hojas. > Voz activa: el sujeto, «Sara», es el agente de la acción verbal.

Las hojas han sido movidas por Sara. > Voz pasiva: el sujeto, «las hojas», es paciente de la acción y el agente es en este caso «Sara».

Las hojas se han movido. > Voz media: en este último ejemplo aparece la marca pronominal «se». En este caso seguimos teniendo un sujeto paciente, «las hojas», pero no hay un agente claro que haya ejecutado la acción.

Hojas caídas

Terminamos este apartado de la voz media con otro ejemplo más: El niño ha roto el cristal. / El cristal ha sido roto por el niño. / Ese cristal se rompe con facilidad.

  • Dativo ético (DE)

En latín la función del dativo equivalía a nuestro CI. En nuestra gramática, el pronombre «se» (o cualquiera de sus variantes de pronombres personales átonos: «me», «te», «nos», «os») se usa en ocasiones con un valor puramente expresivo o enfático y en estos casos hablamos de dativo ético. El dativo puede eliminarse de la oración sin que esta resulte agramatical (incorrecta) o sin que pierda su significado fundamental. Veamos algunos ejemplos para aclarar el concepto:

Carla se ha terminado el primer plato. > Carla ha terminado el primer plato.

Me he leído su libro. > He leído su libro.

Hemos dicho que la presencia del dativo ético no cambia el significado básico de la oración, como ocurre en los ejemplos anteriores. Sin embargo, sí debemos tener en cuenta que la presencia de este pronombre puede hacer que aparezcan nuevos matices de significado. Vamos a observar estos ejemplos a modo de curiosidad:

Me he terminado la novela. / He terminado la novela. > Si reflexionamos sobre los significados de estas oraciones, comprobaremos que sí se generan algunas diferencias: la primera oración solo podemos entenderla como que ‘he terminado de leer la novela’; sin embargo, ¿qué ocurre con la segunda? Esta podemos interpretarla como que ‘he terminado de leer la novela’ o como que ‘he terminado de escribirla’. ¡Curioso, ¿no?!

Ahora veamos lo que ocurre entre las siguientes oraciones (recordad que la presencia del asterisco indica agramaticalidad o incorrección):

He bebido agua. / *Me he bebido agua. / Me he bebido el agua. > ¿Qué está ocurriendo en estos casos con la presencia del dativo ético? Parece ser que no es posible usarlo cuando nos referimos a algo incontable o a una cantidad imprecisa de agua, por eso la segunda oración es agramatical; en cambio, sí es correcta la tercera oración, puesto que ya se ha delimitado la cantidad de agua con la presencia del artículo determinado «el».

Como vemos, se trata de pequeños matices de significado que pueden resultar, a veces, muy difíciles de apreciar. Pero debemos tenerlos en cuenta.

 

Aquí terminamos este tema de los valores de «se». Espero que la teoría os haya resultado sencilla y que los ejemplos que se han propuesto y explicado hayan contribuido a la comprensión de los conceptos. No olvidéis seguirnos en la próxima publicación, pues os haremos una «Propuesta de ejercicios», para que podáis practicar todo lo que se ha visto y para que comprobéis vuestro nivel de comprensión. ¡Os esperamos!

Oraciones activas y pasivas (pasiva perifrástica y pasiva refleja)

En esta nueva publicación vamos a centrarnos en la explicación de las oraciones activas y pasivas. Para ello, determinaremos cuál es la estructura gramatical de cada una de estas oraciones y también veremos algunas diferencias semánticas que se establecen entre ellas.

A. Oraciones activas

Desde el punto de vista semántico, podemos decir que una oración activa es, básicamente, aquella en la que el sujeto realiza la acción verbal.

Desde el punto de vista sintáctico, hay dos elementos imprescindibles en la estructura de una oración activa:

  • Sujeto agente: es una función sintáctica y semántica al mismo tiempo.

Andrés traerá el material necesario. > Sintácticamente, «Andrés» es el sujeto, porque concuerda en persona y número con el verbo; y semánticamente, es un sujeto agente, ya que realiza la acción verbal.

  • Verbo en voz activa: puede presentarse en forma simple o compuesta (con el auxiliar ‘haber’).

Ya he resuelto el cubo de Rubik.

cubo Rubik

 

B. Oraciones pasivas

La oración pasiva es aquella en la que el sujeto recibe o padece la acción verbal.

Al explicar la estructura sintáctica de las pasivas, tenemos que distinguir entre dos tipos de pasivas: la perifrástica y la refleja. En la pasiva perifrástica encontramos estos elementos:

  • Sujeto paciente: se trata también de una función sintáctica y semántica.

Esta asignatura será impartida por nuestra tutora. > Sintácticamente, «esta asignatura» es el sujeto porque concuerda en persona y número con el verbo; y semánticamente es un sujeto paciente porque recibe la acción verbal, no la realiza.

  • Verbo en voz pasiva: se trata de una perífrasis verbal formada por el verbo auxiliar «ser» o «estar» y el participio de un verbo principal. (Por ello, estas pasivas reciben el nombre de «perifrásticas».

El violín fue tocado armoniosamente por el músico. > En este caso encontramos el verbo «tocar» en voz pasiva, conjugando el auxiliar «ser» y el participio del verbo principal.

violin

  • Complemento Agente (CAg): la presencia de este complemento no es imprescindible para tener una oración pasiva. Se trata de un SP (encabezado por la preposición ‘por’) que complementa al verbo indicando quién es el agente de la acción.

El ladrón ha sido detenido por la policía> «La policía» es quien realiza la acción de ‘detener al ladrón’; por ello su función dentro del predicado es la de complemento agente (CAg).

 

Transformación de activa a pasiva

Antes de pasar a explicar las pasivas reflejas, podemos ver la relación que existe entre una oración activa y una pasiva. Veamos qué cambios se producen observando estos ejemplos:

Esquema Activa-Pasiva

ACTIVA > Van Gogh / pintó / ese cuadro / en París.

PASIVA > Ese cuadro / fue pintado / por Van Gogh / en París.

1. En la forma activa encontramos, como ya se ha explicado, un sujeto agente, que en la pasiva pasa a ser el complemento agente.

2. Además, para poder transformar una oración activa a pasiva, esta tiene que ser necesariamente transitiva. El complemento directo de la activa se transforma en el sujeto paciente de la pasiva.

3. Como vemos en los ejemplos, el verbo en voz activa de la primera oración pasa a estar en voz pasiva.

Si en la oración activa aparecen otros complementos, estos no sufren ningún cambio al transformar la oración a pasiva (como ocurre con el CCL «en París»).

 

Para acabar este tema, vamos a ver en qué consiste una oración pasiva refleja. Veamos cuáles son los elementos que encontramos en estas oraciones y que las diferencian de las pasivas perifrásticas.

Ejemplo: Se han instalado nuevos ordenadores en el despacho.

  • Sujeto Paciente: este es el único elemento que esta pasiva presenta en común con la perifrástica.
  • Verbo en voz activa: a diferencia de la perifrástica, que presenta el verbo en voz pasiva.
  • ‘SE’, marca de pasiva refleja (MPR): esta forma pronominal no realiza otra función sintáctica; sirve únicamente para crear la oración pasiva refleja.

Como vemos en el ejemplo anterior y en la teoría que se ha explicado, estas oraciones pasivas no pueden llevar complemento agente (CAg). Es posible que encontremos alguna pasiva refleja con CAg, pero es importante que sepamos que esta construcción es incorrecta: *Se revisará el trabajo por los encargados de cada equipo.

 

Antes de acabar esta lección de hoy, simplemente añadiré que la pasiva perifrástica es una estructura cada vez menos usada en castellano. Su uso ha quedado sobre todo para la lengua formal y solemos encontrar estas construcciones de forma más frecuente en la prensa. Por otro lado, existen oraciones activas transitivas (que teóricamente admiten la pasiva perifrástica) cuya forma pasiva no se usa. Es lo que ocurre con el siguiente ejemplo:

Tengo un nuevo libro de ese autor. > Un nuevo libro de ese autor es tenido (por mí).

 

Hasta aquí ha llegado el tema de hoy. No perdáis de vista la siguiente publicación en la que revisaremos los valores de «se».

 

Oraciones reflexivas y recíprocas

En este nuevo post nos vamos a centrar en el concepto de oraciones reflexivas y recíprocas. Hemos incluido este tema dentro de la clasificación de las oraciones según su estructura sintáctica; no obstante, vamos a ver que para la comprensión de estos conceptos, es fundamental también la semántica (el significado de la oración).

A. Oraciones reflexivas

¿Qué es una oración reflexiva? Es aquella en que el sujeto realiza la acción indicada por el verbo (sujeto agente) y, al mismo tiempo, es quien la recibe o experimenta.

Reflexiva

Si tomamos como ejemplo la oración Enrique ya se ha colocado la corbata, observamos que el sujeto (Enrique) realiza la acción y, al mismo tiempo, es quien la recibe, pues se la coloca a sí mismo. Sucede lo mismo en los siguientes ejemplos:

¿Te has lavado las manos?

Todos nos pondremos las botas de montaña para caminar por allí.

Hasta aquí hemos explicado la oración reflexiva desde el punto de vista semántico. Si entramos en las características sintácticas de este tipo de oraciones, debemos tener en cuenta fundamentalmente dos aspectos:

  • Las oraciones reflexivas tienen siempre como núcleo del predicado un verbo transitivo, por lo que este irá acompañado por un CD.

Pablo se ha hecho un nuevo tatuaje.

tatuaje

  • Una manera de identificar este tipo de oraciones es teniendo en cuenta que en ellas vamos a encontrar siempre un pronombre personal átono (me, te, se, nosos) cuyo referente será siempre el mismo que el del sujeto. Veamos el siguiente ejemplo para aclararlo:

Álvaro se ha echado encima el agua de la botella. > La presencia del pronombre átono se es lo que convierte a esta oración en reflexiva. Este nos indica quién recibe la acción del verbo y siempre coincide con el sujeto de la oración (que es quien ha realizado la acción). ¿A quién ha echado Álvaro el agua encima? A sí mismo (a Álvaro).

 

Tenemos que añadir que este pronombre átono, presente en las oraciones reflexivas, desempeña siempre una función sintáctica que podrá ser la de CD o CI. No olvidemos que hemos dicho que se trata de oraciones transitivas, por lo que nunca podrá faltar en ellas el CD. Veamos algunos ejemplos para distinguir la función del pronombre:

Marta se pondrá el vestido rojo para la cena. > El verbo transitivo poner tiene que llevar su respectivo CD, en este caso, el vestido rojo; por tanto, la función del pronombre es CI y nos indica quién recibe la acción que realiza el sujeto.

Marta  ya se ha vestido. > En esta oración reflexiva, el verbo transitivo vestir también tiene que llevar su respectivo CD y ahora es el pronombre el que desempeña esta función; al mismo tiempo nos indica quién recibe o experimenta la acción que realiza el sujeto.

 

B. Oraciones recíprocas

¿Qué es una oración recíproca? Empezaremos también por la explicación semántica: es aquella en la que el sujeto realiza una acción sobre otro/s y, al mismo tiempo, recibe la misma acción de estos.

reciprocas

Así, en el ejemplo Los capitanes de cada equipo se saludaron, vemos como hay un sujeto (A) que saluda a otro (B) y, al mismo tiempo, recibe la misma acción de este otro sujeto, pues ‘B también saluda a A’. Veamos otros ejemplos:

Ana y Marcos no se dijeron adiós.

Os daréis la mano ante los periodistas.

Atendiendo a sus características sintácticas, estas oraciones son muy similares a las reflexivas. Veamos los aspectos principales que las caracterizan:

  • En primer lugar, conviene tener en cuenta que estas oraciones van a presentar siempre un sujeto múltiple o un sujeto en plural, ya que se trata de una acción que se produce entre dos o más sujetos.

Estos dos niños se han pegado hoy en el colegio.

  • Por otro lado, al igual que ocurre con las oraciones reflexivas, estas oraciones siempre constan de un verbo transitivo que va acompañado, por tanto, con un CD.

¿Nos intercambiamos los números de teléfono?

  • En estas oraciones también vamos a encontrar siempre un pronombre personal átono; este solo puede estar en plural (nos, os, se), y debe presentar concordancia de número con el sujeto ya que tiene el mismo referente que este. Fijémonos en los siguientes ejemplos:

Mi madre y yo (1ª p.pl.) nos (1ª p.pl.) abrazamos cariñosamente.

Ellos (3ª p.pl.) se (3ª p.pl.) enviaron un regalo por Navidad.

Al igual que hemos visto en el caso de los pronombre reflexivos, estos pronombres recíprocos también tienen que desempeñar una función sintáctica, que puede ser CD o CI. Veamos algunos ejemplos para distinguir su función:

Carlos y Esther se tienen mucho cariño. > El verbo transitivo tener tiene como CD el sintagma mucho cariño. La función que desempeña el pronombre es, por tanto, CI.

Carlos y Esther se respetan. > En esta oración recíproca tenemos también un verbo transitivo, respetar, cuyo CD  es ahora el pronombre átono se.

 

Hasta aquí llegamos hoy con la explicación de estos conceptos. Espero que os hayan resultado lo suficientemente claros. Próximamente publicaremos unos ejercicios de repaso con los que podréis afianzar los contenidos y resolver algunas de vuestras dudas. De momento, os espero en la próxima publicación: «Oraciones activas y pasivas«.

Oraciones transitivas e intransitivas

Vamos a dedicar este nuevo tema a explicar la diferencia entre las oraciones transitivas y las intransitivas. La transitividad o intransitividad de una oración va a depender del verbo principal y se trata de un concepto algo complejo, puesto que entran en juego no solo criterios sintácticos, sino también semánticos.

A. Oraciones transitivas

Estas oraciones tienen como núcleo un verbo predicativo que, por su propia semántica, selecciona o necesita la presencia de un complemento directo (CD). Podemos enumerar algunos de estos verbos transitivos: contar, llevar, dar, traer, limpiar, escribir, preguntar, saber, observar o comprobar.

Así por ejemplo, el verbo observar, que significa ‘examinar atentamente’, necesita la presencia de algo sobre lo que se realice esta acción: La vaca observaba atentamente al gato.

vaca y gato

Según lo que hemos explicado, podemos plantearnos una pregunta: ¿en una oración transitiva hay siempre CD? Lo lógico sería decir que sí, puesto que hemos dicho que los verbos transitivos requieren la presencia de este complemento. Sin embargo, hay verbos transitivos que, en determinados contextos, pueden omitir su complemento directo:

El sábado comeremos en este restaurante. > Esta oración es transitiva, ya que aunque no se dice cuál es el CD, existe desde el punto de vista del significado (pues vamos a comer «algo»).

 

B. Oraciones intransitivas

Las oraciones intransitivas también tienen como núcleo del predicado un verbo predicativo; sin embargo, la diferencia se encuentra en que este verbo no requiere la presencia de un elemento que complete su significado. Algunos de estos verbos son: llegar, entrar, salir, ir, venir, andar, correr, saltar, nacer, crecer, morir, brillar llorar.

Así el verbo correr, que significa ‘ir de prisa’ o ‘hacer algo con rapidez’, no necesita la presencia de un objeto en quien se complete la acción: Raúl corre todas las mañanas.

 

Algunos casos especiales

Para acabar este tema, añadiremos algunos casos especiales de verbos que pueden tener usos transitivos o intransitivos. Debemos diferenciar bien estos casos de lo que hemos explicado anteriormente acerca de la omisión del CD en oraciones transitivas.

Observa los siguientes ejemplos:

Bajaré las maletas al trastero. / Sofía bajará a las 19.00.

En el primer caso nos encontramos ante una oración transitiva, pues el verbo bajar requiere la presencia del CD las maletas; en cambio, la segunda oración es intransitiva, ya que el verbo en este caso ha sufrido un ligero cambio de significado y no necesita ahora la presencia de este complemento. Podemos ver, a continuación, otros ejemplos similares:

Raúl ha corrido el maratón de Nueva York.Raúl corre todas las mañanas.

El niño volaba su cometa en la playa. / Las aves volaban muy alto aquella tarde.

Cometa

Espero que la explicación de hoy os haya ayudado a entender estos conceptos de transitividad e intransitividad. Y no olvidéis que pronto seguiremos con otra clasificación importante de las oraciones: Oraciones reflexivas y recíprocas. ¡Hasta pronto!